hh/mm/ss
Algo así es lo que he sentido durante estos 7 días en los que he estado en Valencia. Es como si al poner el primer pie en el aeropuerto suspendiera el tiempo, como si mi vida pasara de ser una película a 24 frames por segundo a una a 12 frames por segundo. Tengo tiempo para dormir, para ver la TV, para comprar regalos, para coger un virus y hasta para aburrirme. Es como si el mismo tiempo (en horas, minutos y segundos) me diera para mucho más cuando estoy en casa.
Y cuando vuelvo a Italia multiplico los frames por dos y meto el acelerador, como si estuviera poseída por anfetaminas, aunque todo trascurre bajo un hipotético 'play', que hace las veces de pause, de rewind y hasta de rec. Su equivalente cinematográfico sería, por ejemplo, el viaje que hace por Europa uno de los personajes de 'Las Reglas del Juego' (The Rules of Attraction) y que es indescutiblemente uno de los momentos más brillantes del film. No hay disolvencias, no hay fundidos encadenados, sólo unión de imágenes por corte, que da más sensación de fugacidad.
...como si se escapara el tiempo.








