¡Crea tu propio imaginario gratis!

Me dispongo a activar mi imaginario visual. El mío, el que cada uno de nosotros tenemos. El primer paso es dejar atrás (o intentarlo) el imaginario que la cultura audiovisual nos ha inyectado. La teoría de la comunicación que utilizaba el ejemplo de la aguja hipodérmica. Algo así.
Apago el imaginario que he adquirido gracias a la influencia de, por ejemplo, películas, e intento crearme uno propio.

Empiezo.

Y voy a hacerlo por el principio, por definir cual va a ser el objeto de mi búsqueda imaginativa: el miedo. Eso eso, voy a intentar pensar y describir una situación que a mí me dé miedo.
Una de las cosas que más terror me produce es imaginarme sola. Y entiendo "completamente sola". Ni perros, ni gatos. Sola.

Salir a la calle y que todo esté quiero, que no haya ni coches, ni personas, ni ratas con alas palomas. Ni niños. No oir ningún tipo de sonido. Verme sola en medio del todo. Eso.

Mierda. Amenábar ya lo contó. Aunque claro, lo mejor de crearse un imaginario propio es que te puedes tomar toda la licencia poética habida y por haber. Por una vez.