6 días es el tiempo que ha estado lloviendo sin parar, ni un sólo minuto de sol esperanzador, diluviaba hora tras hora, día tras día. Pero hoy nos hemos despertado con un cielo azul, y aprovechando la aparente tregua hemos decidido ir a Florencia. De los cinco (
1) que íbamos, sólo para dos era aún una ciudad desconocida. Y después de pasar el día allí puedo decir que no me extraña que digan que Florencia es una de las ciudades más bonitas de Italia.
Podría escribir párrafos y párrafos de su historia o de la importancia de las obras de arte que guarda, pero eso lo puedo, y podéis, leer en cualquier libro. Por eso, prefiero contar algunas de las curiosidades con las que me he
tropezado. Por ejemplo, la cantidad de
palacios del helado que hay; conos crocanti, helado de profiteroles, tarrinas de 21€ o cucurruchos de 4 bolas: el paraíso de los golosos (
2). Otra de las cosas que me ha llamado la atención es un paso de cebra de colores (
3) que hemos encontrado cuando paseábamos por la plaza de Santa María Novella; al principio he pensado que los italianos habían importado nuestra cutre costumbre de pintar en el suelo las fechas de los bodorrios de los amigos/parientes, pero no, era un paso de cebra, con todas las de la ley (de circulación vial).
Una de las cosas típicas en este tipo de ciudades son las fuentes en las que, después de pensar un deseo, echas una moneda a una fuente (nota: si la moneda es de 2€ tendrá más posibilidades de cumplirse tu deseo que si echas una de 5 céntimos; anda que no son listos). Pues Florencia es distinta hasta en esto. En lugar de la monedita, los que pasen por esta ciudad podrán ver cumplidos sus deseos (o eso dice la tradición) si le frotan el hocico a un jabalí (
4) (de piedra, no os asustéis) que hay en una plaza muy céntrica. Debe de dar resultado porque reluce... y si no, no importa, no cuesta nada.
Hasta para los más enamorados, Florencia también tiene algo. Se trata del Ponte Vecchio, un puente en el que todos los que quieran demostrar lo seguros que están de que su amor es por y para siempre (ejem) podrán dejar un candado (
5), con sus nombres escritos, en una de las múltiples anillas que hay. Aunque el fondo es el mismo, la forma es más original.
Y a todas estas pequeñas cosas, le sumáis miles de personas, iglesias monumentales con fachadas de mármol, estatuas en cada esquina, el río Arno y sus puentes, los Medici, Gucci, Louis Vuitton y "El David".
Agotadoramente bella.
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