36 Mb/s

Después de pasar toda una vida, en lo que a mi experiencia con el mundo de Internet se refiere, delimitada por la cifra de 56kb/s, he recibido mi recompensa. Se llama "Unione", y viene a ser el nombre de la calle en la que vivo, a la vez que el de la conexión wireless que pillo con mi portátil.

Resulta que, como al final de esta misma calle está la Facultad de Química, el Museo de la Evolución, y la famosa Via Zamboni (calle de las Universidades), la zona goza de una conexión inalámbrica que ahora mismo va a 36Mb/s. No haré la resta porque el cambio es demasiado notable.

Abro el eMule y lo veo volar. Y, claro, esto produce en mí una sensación tal que no puedo dejar de buscar, hacer clik y ver como la barra de progreso va llegando al, ahora menos esperado que antes pero no por ello menos deseado, 100%.

Si echo un vistazo al programita de P2P y hago recuento, veo esto:
- 2 discografías
- 3 álbums completos
- 2 películas
- 1 videoclip
- 1 programa de radio

Vicio. Ese es el nombre.



4 horas después añado esta imagen:

Amsterdam [Part II]

Amsterdam. La ciudad de las bicicletas y los canales, de los cafés negros y los cafés blancos, de los tulipanes y los molinos, de Rembrandt y Van Gogh, de ayer y de mañana, de la tolerancia y de la diversidad, del Barrio Rojo y la Iglesia del Norte, de la tarta de manzana y los mercaditos, de la marihuana y el sexo en escaparates, de los reencuentros y las despedidas, de Anna Frank y los space cakes. Y de la lluvia.




El tema de las bicicletas como medio de transporte masivo merece un párrafo aparte. Te lo pueden contar, enseñar en fotos, lo que quieras, pero nada como verlo en vivo y en directo. Es totalmente increible. Y es que teniendo en cuenta que hay 750.000 personas y, en relación, 600.000 bicis se podría pensar que la ciudad resultara un poco caótica; pero nada de eso. La armonía reina en las calles holandesas; bueno, la armonía y la baja contaminación. Los coches han aprendido a convivir con las bicicletas e incluso les han cedido sus "prioridades"; se han convertido en las más respetadas. Y esto es así por dos cosas principalmente: por un lado, porque la ciudad está al 100% preparada para las bicicletas (carril bici hasta incluso pueblos alejados, señales de tráfico, amplias zonas de aparcamiento en condiciones y demas instalaciones...) y por otro, porque los holandeses lo han mamado desde bien pequeñitos, crecen con una bici en lugar de con un tacatá.



Si una cosa me ha quedado clara después de una semana allí es que, sin duda, quiero volver.
La he visto en otoño. Me quedan tres estaciones más.

46 horas

15:20 estación de Bologna. 21:24 estación de Roma. Retraso de 125 minutos. Mp3. Ducha y sms. Pizza margarita + pizza picante + medio bocata de jamón + 2 cervezas. Bus + vodka con arancia rossa = náuseas. Piazza dei Fiori. Abuela bailando bacalao. Paso de helados. Fotos. Piazza Navona. Postales. Piazza Venezia, los Foros y el Coliseo, de noche. Bus. Cama extraña.

10:00. Sellos prioritarios. Coliseo. Foros. Colina del Campidoglio. Museos Capitolinos. Panteón. Fontana di Trevi. Fotos. Pizza y café. Piazza di Spagna. Piazza del Popolo. Metro. Monjitas fanáticas. Vaticano. Niños que cantan. Risas. El Papa. Risas. El papamóvil. Fotos. Teléfono. Croce Rossa. Castello Sant Angelo. Fotos. Más fotos. Trastevere. Jordi Mollá. El mojito. Ducha. Cama ya no tan extraña.

10:10. Billete de tren. Basilica di San Giovanni. Circo Massimo. Bocata al sol. Vecino italiano. Coco + Pistacho + Melón en el Blue Ice. Basilica di San Paolo. Metro. Mochila. Metro. Estación de Roma. Fotos. Despedidas. 4 asientos libres. Mp3. Cadáver exquisito. Coco + Ibuprofeno = náuseas. 23:10 estación de Bologna. 30 minutos de retraso. Más náuseas. Bus. Náuseas totales. Casa. Cama.

John The Revelator

John the Revelator
Put him in a elevator
Take him up to the highest high
Take him up to the top where the mountains stop
Let him tell his book of lies

John the Revelator
He's a smooth operator
It's time we cut him down to size
Take him by the hand
And put him on the stand
Let us hear his alibis

By claiming God as his only rock
He's stealing a god from the Israelite
Stealing a god from a Muslim, too
There is only one god through and through

Seven lies, multiplied by seven, multiplied by seven again
Seven angels with seven trumpets
Send them home on the morning train
Well who's that shouting?
John the Revelator!
All he ever gives us is pain
Well who's that shouting?
John the Revelator!
He should bow his head in shame

Bye-bye
Bye-bye
Bye-bye
Bye-bye

Seven lies, multiplied by seven, multiplied by seven again
Seven angels with seven trumpets
Send them home on the morning train
Well who's that shouting?
John the Revelator!
All he ever gives us is pain
Well who's that shouting?
John the Revelator!
He should bow his head in shame

Bye-bye
Bye-bye
John the Revelator
Bye-bye
John the Revelator
Bye-bye
John the Revelator



Sublime.

Florencia

6 días es el tiempo que ha estado lloviendo sin parar, ni un sólo minuto de sol esperanzador, diluviaba hora tras hora, día tras día. Pero hoy nos hemos despertado con un cielo azul, y aprovechando la aparente tregua hemos decidido ir a Florencia. De los cinco (1) que íbamos, sólo para dos era aún una ciudad desconocida. Y después de pasar el día allí puedo decir que no me extraña que digan que Florencia es una de las ciudades más bonitas de Italia.

Podría escribir párrafos y párrafos de su historia o de la importancia de las obras de arte que guarda, pero eso lo puedo, y podéis, leer en cualquier libro. Por eso, prefiero contar algunas de las curiosidades con las que me he tropezado. Por ejemplo, la cantidad de palacios del helado que hay; conos crocanti, helado de profiteroles, tarrinas de 21€ o cucurruchos de 4 bolas: el paraíso de los golosos (2). Otra de las cosas que me ha llamado la atención es un paso de cebra de colores (3) que hemos encontrado cuando paseábamos por la plaza de Santa María Novella; al principio he pensado que los italianos habían importado nuestra cutre costumbre de pintar en el suelo las fechas de los bodorrios de los amigos/parientes, pero no, era un paso de cebra, con todas las de la ley (de circulación vial).

Una de las cosas típicas en este tipo de ciudades son las fuentes en las que, después de pensar un deseo, echas una moneda a una fuente (nota: si la moneda es de 2€ tendrá más posibilidades de cumplirse tu deseo que si echas una de 5 céntimos; anda que no son listos). Pues Florencia es distinta hasta en esto. En lugar de la monedita, los que pasen por esta ciudad podrán ver cumplidos sus deseos (o eso dice la tradición) si le frotan el hocico a un jabalí (4) (de piedra, no os asustéis) que hay en una plaza muy céntrica. Debe de dar resultado porque reluce... y si no, no importa, no cuesta nada.

Hasta para los más enamorados, Florencia también tiene algo. Se trata del Ponte Vecchio, un puente en el que todos los que quieran demostrar lo seguros que están de que su amor es por y para siempre (ejem) podrán dejar un candado (5), con sus nombres escritos, en una de las múltiples anillas que hay. Aunque el fondo es el mismo, la forma es más original.

Y a todas estas pequeñas cosas, le sumáis miles de personas, iglesias monumentales con fachadas de mármol, estatuas en cada esquina, el río Arno y sus puentes, los Medici, Gucci, Louis Vuitton y "El David". Agotadoramente bella.

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Crash

Conducir es una actividad bastante compleja porque, aunque la práctica haga maestros, nunca puedes estar al 100% seguro de que no pasará nada. Y esto es así porque entran en juego varias cosas a tener en cuenta.

Para empezar, hay que estar concentrado en nuestra machine. Tienes que controlarla y llevarla por el carril adecuado para llegar a tu destino; además, no hay que pasarse la salida porque en autovías la marcha atrás está prohibida.

Una vez tienes tu coche bajo control, el segundo aspecto a tener en cuenta es el resto de coches. Tienes que adelantarte a los otros e intentar preveer qué harán, si te adelantarán o no (aunque lleven el intermitente puesto), si acelerarán o, en cambio, frenarán bruscamente. Todas sus acciones afectan a tu circulación, por tanto el resto influye en si llegarás o no al final de tu trayecto.

Y por último, hay que tener en cuenta las señales de tráfico: prohibido ir a más de 120, ceda el paso, dirección obligatoria, calle sin salida.
Se pueden infringir, claro, pero te la juegas; eso o te aseguras de que nadie que pueda "castigarte" te esté viendo.

Y yo digo... vivir es como conducir; ¿O no?.

Con la P de Políticos


Esta enfermera resucitaría a los muertos (un poco de humor negro).



Qué melena, qué combinación de colores, qué solapas... esto es estilo.



Nuestro Cetapé. ¿A que es clavadito a su mujer?



Esta marinera tiene un hombre en cada puerto.


Worth1000.com, que buenos ratos me haces pasar...

Casa Surrealista



En lo alto de un mirador de Génova encontré esta casa. Hay puerta, hay timbre, pero de fondo... la ciudad y su puerto. ¿Dónde está la casa? Ni rastro...