No lo soporto. No. No puede ser que exista gente dispuesta a comerse a las 11:30 de la mañana una paella cuando yo tengo aún activo en mis papilas gustativas el sabor de las galletas y del café. Pero es así, lo he visto con mis propios ojos. Y es que yo tengo un gran afecto a las compañías Low Cost pero, dicho sea, han convertido mi día a día en una pesadilla.
Barcelona ha sufrido una inundación de turistas. Un turitsunami. O algo. Se pasean de arriba a abajo de las ramblas sin camiseta (los hombres, claro), mostrando su cuerpo sudado y de todo menos estilizado. Y me jode porque se creen que España es fiesta, folklore y mujeres a lo Azúcar Moreno. Y estoy completamente segura de que se creen que el centro de una ciudad como Barcelona es comparable a la terraza de su casa donde, efectivamente, pueden ir sin camiseta, sin pantalones o como su madre les trajo al mundo. Pero no, se equivocan, esto es una ciudad, un lugar donde hay gente que vive durante toda su vida, no sólo durante 5 días de descontrol y frenesí.
Así que he decidido utilizar éste, mi ciberespacio, para recriminar su actitud. Por favor, tapaos vuestras sobacas moras, no gritéis cuando vais por la calle a plena luz del sol de las 15h y poneos crema solar con factor de protección 30. Por favor.
¡Qué escandalo más grande!
Alegría. Guapa! Alegría. Guapa! Y bonita, y bonita, y bonita, bonita, bonita!
Porcentual
Sólo últimamente me estoy dando cuenta de la cantidad de gente que, cada día, intenta convencerte a hacer/decir/elegir ciertas cosas. Hay gente que ha nacido con el don de la persuasión, o al menos con el don del intento de la persuasión, y que no se cansa nunca de intentar llevarte al huerto para que le des la razón (y ya has tenido suerte si sólo es eso).
Y yo no es que no me fíe, pero con este subgénero "hazme caso, te irá mejor" del ser humano no puedo, me despierta una cierta sensación de repudio, de querer alejarme porque, si no lo hago, puede ser que me acaben pidiendo las bragas y yo acceda a dárselas pensando que me han hecho un favor.
Seguramente, inmunizarme a ellos haga que pierda alguna que otra cosa buena pero de momento, en estos 22 años, no me he encontrado a nadie (que no fuera alguien en quien de verdad confío) que haya intentado convencerme sin saber que el 75% de los beneficios finales serían para él.
Y yo no es que no me fíe, pero con este subgénero "hazme caso, te irá mejor" del ser humano no puedo, me despierta una cierta sensación de repudio, de querer alejarme porque, si no lo hago, puede ser que me acaben pidiendo las bragas y yo acceda a dárselas pensando que me han hecho un favor.
Seguramente, inmunizarme a ellos haga que pierda alguna que otra cosa buena pero de momento, en estos 22 años, no me he encontrado a nadie (que no fuera alguien en quien de verdad confío) que haya intentado convencerme sin saber que el 75% de los beneficios finales serían para él.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)