La hija de Rosemary

Esto empieza así: la gente se aburre mucho. Creo que el aburrimiento podría ser uno de los pilares sobre los que se fundamenta la maldad universal. Es algo motivado por el aburrimiento y la estupidez. Estoy convencida de ello. Es como cuando tienes una herida y te pones a tocártela, sin más, sólo porque no tienes nada mejor que hacer, y al final acabas convirtiéndolo en un estigma en forma de cráter.

Siguiendo con la metáfora, si lo que sucediera fuera que esas personas tienen psoriasis y no pueden dejar de rascarse, vale; podría llegar a entender que estuvieran siempre dale que te pego porque se trata de algo para lo que se necesita tratamiento. Pero la tontuna y el aburrimiento, juntos, no tienen justificación cuando se aúnan para hacer el mal. Si eres tonto y te aburres, ponte a freír un huevo o pon los pies encima de la cama y la cabeza en el suelo y espera a que te suba la sangre a las cejas.

María Patiño podría, perfectamente, formar parte de este círculo de hijos de papá aburrimiento y mamá estupidez, por no decir hijos de otra cosa. Desde luego, si la malicia tuviera rostro sería el suyo. Lo mío no es la física ni nada que tenga mínima relación con ella, pero no llego a entender cómo es posible que la presión de la sangre que corre por su vena yugular no le cause daños irreparables que le impidan ejercer la profesión que profana, valga el inicio de palabra. No es que yo se lo desee, eh. Es que no entiendo por qué permanece inmune a las leyes físicas de la presión arterial.

Me ha salido un post un poco siniestro pero hay cosas que es mejor no reprimir. Palabra de Bateman.

Davids y Goliats

Ir en coche a trabajar tiene sus contras pero tiene un pro fundamental: escuchar tu música mientras ves, desde dentro del coche, la coreografía urbanita (valenciana en este caso). Llego a la ciudad, en términos municipales, con el F A N T A S T I C O "Eternal Woman" de dEUS. El spelling de la palabra "eternal" que hace la voz femenina me pone los pelos como escarpias. Igual que el "I want to infiltrate in you" que me regala Tom Barman mientras pongo cuarta y me paso un semáforo en ámbar. Escucho, desde mi sitio en la parrilla de salida del último semáforo de Cardenal Benlloch, el principio de "Favourite Game" y contraigo los dedos de los pies. Esa canción me pone; con ella, una flor nacería sin semilla. De regarla se encargaría el "7 days, 7 weeks", firmado por los mismos pero unos años antes, aunque estoy convencida de que con este tema no le haría falta ni agua para convertirse en la flor más bonita del jardín.

El final del disco coincide con el final de mi viaje. El colofón final lo pone "Popular Culture" y se me olvida el nombre de bautismo de lo nuevo de Morrissey. Por una vez, no quiero encontrar aparcamiento. Prefiero reducir la velocidad o ceder el paso a todos los peatones e incluso esperar a que lleguen al borde del paso de cebra antes que arruinar el perfecto y sincronizado final de mi trayecto.

Hoy, mientras veía peleas de bichos japoneses por internet, me he dado cuenta de que siempre apuesto por el perdedor. Y no es que no arriesgue y apueste siempre por lo obvio. Cuando uno de los dos pequeños monstruos es, ante mis ojos, el claro ganador y ya me imagino cómo quedará la cabeza de su contrincante entre sus pinzas, la vida animal me da una lección y acabo viendo morir a mi apuesta.

Ojo, si eres bicho o una persona muy sensible, esto podría contener explicit content.