Telecinco ha estrenado un nuevo programa de humor. Y no me refiero a "La Tribu". A lo que yo apunto es al nuevo casting de Operación Triunfo (donde pone Triunfo otros (muchos) ponen "Truño"). Las distancias entre un programa y otro son evidentes.Uno lo presenta una celebridad, Javier Sardá, coreado por 3 ases mediáticos que intentan asegurar la continuidad del late show; el otro lo presentan un montón de ex-triunfitos, quienes, simulando conexiones territoriales al más puro estilo "Podría estar pasando", amenizan a las hordas que se amontonan a las puertas de los teatros donde tienen lugar las pruebas.
No estoy segura de que el número de personas que se presentan al casting con la intención de cantar supere al de gañanes que van con el objetivo de dar el cante. Anoche, mis párpados se quedaron de cartón-piedra al ver lo esperpénticas que eran algunas situaciones. Allí fue de todo: ex-convictos, chinas poseídas por el espíritu de Lola Flores, porreros sin sentido del equilibrio y gente tan friki que no puedo clasificarla. No conseguiría encontrar un adjetivo que me dejara satisfecha.
Yo rajo mucho, pero soy fiel seguidora del bodrio en cuestión. No puedo evitarlo. Muy probablemente, me enganché gracias a (o por culpa de) Risto Mejide, personaje que cada día me creo menos pero que me hace pasar buenos ratos. Y eso ya me sirve como motivo, dado el número de castañas que tienen cabida en las parrillas televisivas.
Y ahora, para hacerlo bonito y cerrar el post de modo circular, dejo aquí la escenificación de la tirada de trastos (de los que duelen, no de los otros) entre Sardá y Risto, protagonistas de la entrevista con la que debutó "La Tribu". Cuánto cuento.
