Teatro del Absurdo

Telecinco ha estrenado un nuevo programa de humor. Y no me refiero a "La Tribu". A lo que yo apunto es al nuevo casting de Operación Triunfo (donde pone Triunfo otros (muchos) ponen "Truño"). Las distancias entre un programa y otro son evidentes.

Uno lo presenta una celebridad, Javier Sardá, coreado por 3 ases mediáticos que intentan asegurar la continuidad del late show; el otro lo presentan un montón de ex-triunfitos, quienes, simulando conexiones territoriales al más puro estilo "Podría estar pasando", amenizan a las hordas que se amontonan a las puertas de los teatros donde tienen lugar las pruebas.

No estoy segura de que el número de personas que se presentan al casting con la intención de cantar supere al de gañanes que van con el objetivo de dar el cante. Anoche, mis párpados se quedaron de cartón-piedra al ver lo esperpénticas que eran algunas situaciones. Allí fue de todo: ex-convictos, chinas poseídas por el espíritu de Lola Flores, porreros sin sentido del equilibrio y gente tan friki que no puedo clasificarla. No conseguiría encontrar un adjetivo que me dejara satisfecha.

Yo rajo mucho, pero soy fiel seguidora del bodrio en cuestión. No puedo evitarlo. Muy probablemente, me enganché gracias a (o por culpa de) Risto Mejide, personaje que cada día me creo menos pero que me hace pasar buenos ratos. Y eso ya me sirve como motivo, dado el número de castañas que tienen cabida en las parrillas televisivas.

Y ahora, para hacerlo bonito y cerrar el post de modo circular, dejo aquí la escenificación de la tirada de trastos (de los que duelen, no de los otros) entre Sardá y Risto, protagonistas de la entrevista con la que debutó "La Tribu". Cuánto cuento.

Zas, en toda la boca

Me dan mucho miedito/yuyu las personas que tienen una opinión sobre todo. No hacen ascos a nada, da igual que se discuta sobre la especulación inmobiliaria, sobre cuál es la mejor película de la filmografía de Marisol o sobre a quién dejó la herencia la suegra de tu prima, ellos tienen una respuesta para ti, pero no te la trae el cartero de la Gemio.

Los enteraos no tienen especialización, su materia favorita es el artículo random de la wikipedia. Algunos, miembros de las facciones más agresivas del grupo, son capaces de hacerte sentir mal si no te involucras rápidamente en la conversación dando tu opinión. Probablemente, sólo quieran cagarse en ella (en la opinión) o tirarte la mierda directamente encima porque no tienes ni idea, por ejemplo, de quién firmó el último premio Planeta. Y como te pongas chulo y les plantes cara insinuando que se equivocan, igual te desafían a un duelo a muerte en la plaza de la villa más grande del condado.

Si juegas contra ellos al trivial, estás perdido. Si juegas con ellos, no abrirás la boca. Si consigues introducirte en el juego, arriesgándote a contestar una, fallarás (Murphy nos vigila y es su aliado). Ese será tu fin en el juego, pues el sabelotodo, connaturalmente nazi, te lapidará con un "¿cómo has podido fallar eso?" y una mirada altanera. No hay alternativa, es un camino sin salida, tu cabeza rodará como en Sleepy Hollow.

Por suerte, yo ya hace mucho tiempo que no me cruzo con uno. Pero ¡vigila! si te cambias de casa o de parroquia. Todo puede empezar con una divertida e inocente partida al trivial.