Es increible como un coche puede pasar de 0 a 100 en dos segundos, como toda su potencia se manifiesta en respuesta al pie que oprime el acelerador. El pueblo se arrodilla y saluda a su dios. Y es que, aunque toda acción provoca una reacción opuesta y de la misma intensidad, hay cosas que la inercia engatusa y consigue convencer para que continúen girando sin preguntarse quién les ha hecho danzar de esa manera.
Y muchas veces somos conscientes. Quien diga que no, miente. Miente o nunca le ha ocurrido, porque esto es una verdad absoluta, de esas que me empeño en pensar que no existen. Pero vaya si existen. Es tan cierto y a la vez absurdo como que ahora tengo frío y, en la otra parte de la habitación, una manta con la que taparme.
"La información es poder"; es uno de los dardos que mas me han lanzado durante estos cinco últimos años. Y al final hacen blanco y la adaptas como una de las frases de tu repertorio. La información es poder y la ignorancia la felicidad. En forma de felicidad se me presenta el dilema. Poder o felicidad. Trono o catapulta. Pistola o palabra. Poder y felicidad, si se puede. Pero todo indica que no se puede, que la inercia con la que viajan los restos flotantes de una canoa los lleva hasta el borde de una cascada o, lo que es peor, los deja atrapados entre la maleza que crece en los bordes de los ríos. Solitarios, pestilentes, olvidados.
Yo prefiero la caída libre, el salto del ángel, tirarme y pensar, justo cuando experimento lo más parecido a lo que puede ser volar, que la he cagado.
Lauren Postigo RIP
Llevo dos noches quedándome dormida en el sofá. Me levanto, deambulo por los pasillos intentando no chocar contra las paredes y me meto en la cama. Una vez allí, no puedo conciliar el sueño. Me quedo con los ojos mirando al techo (o a la pared) y me siento estafada. A ver, ¿tú no tenías sueño?, ¿eres tonta? - me increpo. Y no, no es que se me esté yendo la olla o que tenga complejo de Patrick Bateman, pero es que el horno no está para bollos, no estoy como para no aprovechar las horas de sueño que me tocan por ser mortal.
El caso es que estas dos noches me las he pasado pensando en mil cosas. He pensado en la señora que vive a nuestro lado (y más concretamente que duerme a MI lado, aunque con una pared de por medio) a la que oigo toser como si estuviera haciéndolo en mi oído. Estas paredes son de papel, para ella y para mí. ¿Qué habrá escuchado ella? Yo sólo la oigo toser, gracias a dior.
Y pensando en el supremo, me acordé de una cosa que vi ayer en correos y que me llamó mucho la atención. Echándole un vistazo al sobre este especial que te dan si lo que vas a enviar es minimamente frágil, me dí cuenta de que una de las opciones por las que te pueden devolver una carta, aparte de las clásicas 'dirección errónea' o 'rehusada', es 'fallecido'. Seguramente esa opción lleve ahí mucho tiempo pero mi consciente o subconsciente no la había querido ver antes. Me impresionó un poco y me imaginé a alguien recibiendo una carta que él mismo había enviado y viendo esa casilla señalada. Acto seguido caía de rodillas, se ponía a llorar y venía el perro a lamerle las lágrimas.
Y mi mente pasó del 'fallecido' a 'Pinochet'. Qué conexión taaan complicada, ¿eh? Eso fue porque vi Noche Hache y su tan enfatizada despedida al dictador. Los italianos se me revolucionaban por ésto y también porque salió un guiñol del Papa. Allí es improbable que ocurra. Por eso, en parte, han tenido que sacar a Berlusconi con sacacorchos. Pero bueno, que me voy por las ramas. Lo que quería decir es que, para cachondeo de muchos, Pinochet murió el Día de los Derechos Humanos. La omnipresentepotentesciente Justicia parece ser que actúo por una vez en la vida y lo mandó para el otro lado. Aunque me atormenta la posibilidad de que allí lo esté pasando mejor.
Antes de quedarme frita, por fín, mi mente dió un par de vueltas más entre una posible película sobre el Polonio 210 y Litvinenko (que se llamara Polonio Royale), Loyola de Palacios, Tony King y la eclipsada muerte de el-hombre- que-mostraba-sus-dotes-en-Interviu, Lauren Postigo. Desafiaba las leyes del decoro, sí, pero el que haya llevado alguna vez el pelo tintado y no haya dejado nunca (entre)ver la raya que tire la primera piedra.
El caso es que estas dos noches me las he pasado pensando en mil cosas. He pensado en la señora que vive a nuestro lado (y más concretamente que duerme a MI lado, aunque con una pared de por medio) a la que oigo toser como si estuviera haciéndolo en mi oído. Estas paredes son de papel, para ella y para mí. ¿Qué habrá escuchado ella? Yo sólo la oigo toser, gracias a dior.
Y pensando en el supremo, me acordé de una cosa que vi ayer en correos y que me llamó mucho la atención. Echándole un vistazo al sobre este especial que te dan si lo que vas a enviar es minimamente frágil, me dí cuenta de que una de las opciones por las que te pueden devolver una carta, aparte de las clásicas 'dirección errónea' o 'rehusada', es 'fallecido'. Seguramente esa opción lleve ahí mucho tiempo pero mi consciente o subconsciente no la había querido ver antes. Me impresionó un poco y me imaginé a alguien recibiendo una carta que él mismo había enviado y viendo esa casilla señalada. Acto seguido caía de rodillas, se ponía a llorar y venía el perro a lamerle las lágrimas.
Y mi mente pasó del 'fallecido' a 'Pinochet'. Qué conexión taaan complicada, ¿eh? Eso fue porque vi Noche Hache y su tan enfatizada despedida al dictador. Los italianos se me revolucionaban por ésto y también porque salió un guiñol del Papa. Allí es improbable que ocurra. Por eso, en parte, han tenido que sacar a Berlusconi con sacacorchos. Pero bueno, que me voy por las ramas. Lo que quería decir es que, para cachondeo de muchos, Pinochet murió el Día de los Derechos Humanos. La omnipresentepotentesciente Justicia parece ser que actúo por una vez en la vida y lo mandó para el otro lado. Aunque me atormenta la posibilidad de que allí lo esté pasando mejor.
Antes de quedarme frita, por fín, mi mente dió un par de vueltas más entre una posible película sobre el Polonio 210 y Litvinenko (que se llamara Polonio Royale), Loyola de Palacios, Tony King y la eclipsada muerte de el-hombre- que-mostraba-sus-dotes-en-Interviu, Lauren Postigo. Desafiaba las leyes del decoro, sí, pero el que haya llevado alguna vez el pelo tintado y no haya dejado nunca (entre)ver la raya que tire la primera piedra.
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