Días de Tele

Desde hace tres meses me levanto, cada día, a las 8:25. Voy al baño, pongo un vaso con leche en el microondas, me visto, saco la leche del microondas, le pongo el café y el azúcar, me tomo mis galletas, cojo la chaqueta y me voy. A las 8:55 para ser exactos. Cojo el metro de las 9 y poco dirección a Sants Estació, salgo a la plaza que hay junto a la estación, cruzo el doble paso de cebra, recojo el 'Qué' (¬¬) y el '20 minutos' y subo a un autobús.

En el autobús, leo y escucho música durante los 45 minutos que tardo en llegar hasta mi destino: Sant Cugat. El polígo de Sant Cugat, para ser más concreta. Bajo del autobús, abro las puertas del edificio que me encuentro delante y saludo al grupo de seguridades gallegos: 'Bon dia! (sonrisa). Soy la número 2'. Me dan la "acreditación" (a.k.a llave mágica) y me dirijo hacia mi lugar de trabajo: el Departamento de video. De 10 a 14 horas. 4 horas en las que hago de todo un poco: montar piezas, cámaras beta y titulares para "L'informatiu", añadir flecos a los de continuidad, repiques y compactados para Teledeporte, Zona ACB, los Lunnis y Leonart, montaje de musicales para diversos eventos deportivos, cambios de formato (Santo IMX), incluso alguna que otra emisión (gracias Luisjo). Pero lo que más he hecho durante este periodo ha sido estar con Javi (alias Javid) montando con Avid Adrenaline. Hemos montado documentales sobre Ushuaia, sobre el DrapArt e incluso algún reportaje sobre personajes de la envergadura de Peret. Y sobre mil cosas que me dejo por el camino. Ahí es ná. Y programas, muchos programas. Hemos hecho la postproducción de Leonart miles de veces y hemos comido kikos.

Y lo que también hemos hecho han sido muchos, pero muchos muchos, autodefinidos. Tengo "mente-autodefinido", que supone un modo de pensar distinto. Yo me entiendo. Algo es algo.
Pero con quien más autodefinidos he hecho (y hoy han sido 2, por ejemplo) ha sido con Víctor. El hombre que dispara, corre, nada, monta a caballo y hace esgrima. Sí, hasta el año pasado fue deportista de élite. Practicaba pentatlon y ahora es becario de TVE, como yo. Ha sido, junto a Javi(d), el IMX, las cabinas de montaje analógico y el batch capture/digital cut, mi gran descubrimiento.

Y mañana es mi último día. Purtroppo è ora di partire, como escribía en un gran cartel mi ex-compañero de piso. Pero me voy muy contenta. Y triste, cosa que me hace estar más contenta si cabe. Quien me lo iba a decir.

That's all folks!

To sum up

Mucho hace que no escribo. Muchas cosas han pasado, afortunadamente o por desgracia. No sé, creo que me quedo con la primera, aunque el intento de robo frustrado de mi cartera por parte de un individuo que me dijo 'non capisco, non capisco' cuando le pregunté que qué narices (ejem) hacía abriendo mi bolso se incluiría más bien en el apartado de las desgracias. Bueno, es un poco exagerado. Creo.

No sólo me han intentado robar. Me han pasado otras cosas, algunas que podrían haber sido extraídas de cualquier mente dadaísta porque de convencional tienen poco. ¿A qué me refiero?
A, por ejemplo, sobrevolar el cielo sevillano durante 2 horas sin poder aterrizar a causa de una espesa niebla y en las que, gracias al ruego del azafato del avión, 3 tunos (completamente vestidos, o disfrazados, allá cada cual) nos agasajaron con grandes temas del repertorio clásico tunero (a la par que tunante) durante el crítico momento. Todo esto, además, sabiendo que el combustible cada vez iba a menos y que cabía la posibilidad de hacer un aterrizaje de emergencia en Jerez. Pero bueno, estoy viva para contarlo (y cantarlo).

El párrafo anterior implica varias cosas pero sobre todo una: estuve en Sevilla. Estuve con mi nuberina nera a la que, como no podía ser de otra forma, le acabó saliendo el sol. En parte, gracias a un tal San Eloy. Muy majo el tipo y con un patio que nunca olvidaremos. Subimos la Giralda, caminamos por el Parque de Maria Cristina, rodeamos la Plaza de España, comimos pringá, bebimos rebujito, vimos flamenco y copla, la Maestranza, la torre del Oro y el Guadalquivir. Y es que, Sevilla tiene un color especial. Perdón, ejpesià.

Me dejo muchas cosas por el camino pero tengo que llegar al final del resumen porque el horno está preparado para recibir lo que será mi cena dentro de una media hora. Mi situación actual se podría considerar conflictiva si yo fuera una exagerada. Antes del día 15 (día en el que vuelvo a la ciudad de las flores, de la luz y del amor) tengo que finiquitar mi segundo trimestre pompeiano. Espero no quedar sepultada bajo una nube de cenizas. Ya os contaré.