
A lo largo de esta semana he oído bastantes gritos ahogados, de esos que consiguen, con mucho esfuerzo, salir a la superficie de la almohada pero mueren al centrímetro y medio. Por otro lado, he oído mucho grito vacío. Decibelios malgastados porque cada día estoy más sorda para ellos. Muy a mí pesar.
Es horrible constatar lo poco que se puede ser para el
significant other, lo que la distancia magnifica las emociones, lo que la memoria puede llegar a desgarrar cuando realmente no se trata de nada más que de un espejismo en un desierto. He empezado contigo este viaje a la oscuridad, he abierto la puerta y tú estás al otro lado pero no sé si nos cruzaremos. Y no sé si será (
sería) justo, si se me formateará el disco duro y todo se irá al garete en una semana o si es que no tengo ganas ni tan siquiera de intentarlo. En cualquier caso, nos vemos.