Bip - Bip - Biiiiiiiip

No es que esté en stand by pero en movimiento, sino que más bien estoy en play pero paralizada. Creo que le pasa a mucha gente. Incluso me atrevería a decir que nos pasa a todos antes o después. Es como los ciclos económicos y, precisamente ahora, estamos en crisis, desaceleración, frenazo.
Los días pasan pero mi verano no llega. Llegará el 1 de agosto, si todo va bien, y quizá no tenga ni ganas. Bueno, ganas sí que tengo pero son unas ganas discretas, con fuerza de voluntad como para ser objeto de una represión y no quejarse. Con unos cuantos días a la semana de descanso puedo continuar con la máquina encendida hasta que llegue el frío.
Vuelvo a mi método de repetición de fotogramas. Fin del post.

Urbe

Os dejo el link a URBE, el proyecto con el que hoy he puesto punto y final al curso de efectos digitales que ha ocupado mis mañanas desde el 10 de marzo.

Hemos aprendido a hacer muchas cosas que no han tenido cabida en mi proyecto, ya sea por tiempo (los renders 3d suelen tener la equivalencia siguiente: 20 segundos de vídeo = 15 horas de render) o por medios (mi mini-dv y mi pulso es lo único que tenía). En cualquier caso, yo me lo he pasado muy bien.
En próximas entregas quizá me vuele la cabeza, como hace mi profe de after effects.

AQUÍ os dejo el link. Una última cosa: al pulsar sobre el link e ir a youtube dadle a "watch in high quality", situado debajo del control del volumen y las "views". De la otra forma se ve realmente fatal.

Re bemol

Cada día soy más consciente de lo difícil que es ser alguien diferente. Con cada cosa que hago, interiorizo, digo o pienso, voy creciendo como una nube, amenazante pero cargada de bien, a pesar de las inundaciones. Y es precisamente en el momento en el que empiezas a decorar tu habitación cuando te dicen que tu estancia ha llegado a su fin. Cada idea, pensamiento, proyecto será masticado como si fuera pollo del KFC y a ti te dejarán una butaca VIP desde donde puedas ver bien los planos detalles ralentizados. Somos tantos y hay tantos de esos que son tan buenos, que es imposible no darse cuenta de las sombras que tengo por encima. Y eso está bien, en el fondo lo está y me gusta porque, de alguna forma, esas sombras me protegen, aunque sea involuntariamente, de la hoz y además porque nunca olvidan dejarme migas de pan que indican el sendero.

Y ahora, aquí, en el sofá, al lado de la ventana, viendo llover sobre el jardín y escuchando el tema de Yamiji, podría escribir algo bonito y que quizá nadie haya escrito aún. Pero, a la vez, me pregunto, ¿no es mejor ir bajo un paraguas aún muriéndote de ganas por lanzarlo que mojarse con el agua sólo porque es de lo que todos se protegen? Será que a mí siempre me ha dado más miedo Caperucita que el Lobo y que cuanto más fuerzas del orden veo más insegura me siento. Será eso.