¿Cuánto pueden llegar a ser angustiosas unas notas sacadas de una cuerda triste? Aunque el post se vista de gris y a pesar de llevar varios días sin pisar la calle, no estoy realmente triste. Soy más bien como una veleta que no responde a la madre rosa de los vientos. Y de grises hablaban hoy en el tiempo porque han dicho que se acerca una borrasca como para que nos contruyamos todos un búnker, cerremos la puerta y soltemos a los perros.
La única nube negra que yo conozco se va el domingo, así que puede que, efectivamente, descargue algo de agua antes de irse. De hecho, estoy segura de que lo hará. A todos nos gusta que nuestro grupo favorito haga un bis, que nuestro equipo marque en el 91 y que lo que queda en la botella nos quite la sed. Las despedidas a lo grande, ande o no ande.


